Alarmante panorama de convivencia escolar en Corrientes
Según el informe elaborado por el observatorio Argentinos por la Educación, basado en los cuestionarios complementarios de las pruebas Aprender 2023, el 61% de los estudiantes de sexto grado en Corrientes declaró haber sufrido alguna forma de agresión en el ámbito escolar, mientras que el 44% manifestó haberse sentido discriminado. La situación refleja un escenario de violencia instalada, con consecuencias directas en la calidad de vida y el aprendizaje de niños y niñas.
El NEA, una región especialmente afectada
Corrientes no es la única provincia con cifras preocupantes. En el NEA, el fenómeno se repite y se profundiza:
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Chaco: 67% de alumnos agredidos, 49% discriminados.
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Misiones: 63% de alumnos agredidos, 44% discriminados.
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Formosa: 63% de alumnos agredidos, 43% discriminados.
Todas estas cifras superan el promedio nacional (63% de agresiones y 36% de discriminación), evidenciando que la violencia entre pares es un problema estructural en el sistema educativo del nordeste argentino.
¿Qué forma toma la violencia en la escuela?
Los estudiantes identificaron diversos tipos de agresión:
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Mentiras y rumores.
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Robo o daño de pertenencias.
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Amenazas y burlas.
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Agresiones físicas o verbales.
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Violencia a través de redes sociales.
El 63% de los chicos reportó haber sido víctima de agresiones en la escuela o en redes sociales, lo que confirma que el problema trasciende lo presencial y se traslada al mundo digital.
En cuanto a la discriminación, los motivos más frecuentes fueron:
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Aspecto físico (32%).
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Gustos personales (29%).
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Orientación sexual o identidad de género (26%).
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Vestimenta (23%).
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Calificaciones académicas (23%).
Voces expertas: un problema profundo y cultural
El especialista en bullying y fundador de la ONG Hablemos de Bullying, Pablo Mainer, remarcó que la violencia escolar debe abordarse en sus múltiples dimensiones: gestión institucional, vínculos, comunicación y normas escolares. “No alcanza con reaccionar. Hay que prevenir, formar y crear espacios de participación activa”, sostuvo.
Por su parte, Paola Zabala, consultora psicológica y directora de Comunidad Anti Bullying Argentina, advirtió que los discursos de odio y la naturalización de la violencia en los medios y la política están directamente ligados al comportamiento de los estudiantes:
“Hoy se trivializa el bullying y se normaliza la agresión verbal. Así, es muy difícil que la escuela enseñe valores como el respeto, la empatía o la inclusión”, afirmó.
Las respuestas institucionales: entre lo formal y lo insuficiente
El informe muestra que, ante los conflictos escolares, las instituciones educativas en Corrientes suelen aplicar respuestas tradicionales como:
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Diálogo con docentes y directivos (86%).
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Notas a las familias (49%).
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Reuniones presenciales (49%).
Sin embargo, acciones más transformadoras como talleres reflexivos (22%) o actividades colaborativas (14%) son aún escasas. Alarmantemente, un 11% de los alumnos señaló que los conflictos se "dejan pasar" sin intervención.
El impacto sobre el aprendizaje
La violencia escolar no solo afecta la salud emocional de los estudiantes, sino también su rendimiento académico. “Cuando un chico la pasa mal, no aprende. Es así de directo”, resume Mainer, quien remarcó la importancia de que las políticas de convivencia dejen de ser marginales y pasen a ocupar un rol central en la escuela.
Casos sostenidos de acoso o bullying provocan efectos severos en la autoestima, la salud mental, el vínculo con la institución y la motivación para aprender. Ansiedad, depresión, aislamiento y bajo rendimiento escolar son consecuencias frecuentes de estos contextos hostiles.
¿Qué se puede hacer?
El informe recomienda implementar un enfoque integral de toda la escuela (whole-school approach), que:
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Involucre a toda la comunidad educativa.
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Incluya medidas preventivas, reparadoras y formativas.
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Promueva una cultura institucional basada en el respeto y la inclusión.
Este enfoque ya mostró buenos resultados en países como Perú, Pakistán y Uganda, y podría adaptarse en la Argentina.
Convivencia escolar: un derecho, no un complemento
El estudio concluye que la convivencia escolar debe dejar de ser un tema secundario. Frente a un contexto cada vez más violento y excluyente, la escuela debe garantizar entornos donde los chicos puedan aprender y desarrollarse sin miedo.
“Necesitamos escuelas que trabajen la convivencia con la misma fuerza que enseñan Matemática o Lengua. Solo así se hará realidad el derecho a aprender”, finalizó Mainer.